martes, 31 de octubre de 2017

Tras los mirlos capiblancos

Hola a todos de nuevo.

En esta ocasión os muestro algunas aves que vimos en una excursión al Parque Nacional de Guadarrama, en una subida al pico de Peñalara. El principal objetivo de la excursión era ver y fotografiar la llegada de los mirlos capiblancos que año tras año paran en las cumbres madrileñas durante sus movimientos migratorios.

El mirlo capiblanco (Turdus torquatus) es muy parecido al mirlo común pero a diferencia de este esta condecorado con una amplia medalla blanca en forma de babero que le cubre todo el pecho. En España únicamente se puede ver durante el periodo reproductor en las grandes cadenas montañosas del norte de la Península, al llegar el invierno muchas aves europeas atraviesan iberia para invernar al sur del viejo continente o al norte de África. Algunos ejemplares se quedan en pequeñas poblaciones invernantes en la mitad oriental de la Península Ibérica.

Para encontrar a estos mirlos que solo se ven a finales de octubre en Madrid, tuvimos que andar un buen rato hasta llegar a las Lagunas de Peñalara, donde son más fáciles de avistar. Por el camino muchas otras aves de las cumbres salieron a nuestro paso para deleite de todos los asistentes. Madrugamos y llagamos a Puerto de Cotos a la salida del sol, aunque la mañana salió fría el cielo estaba despejado y parecía que iba a ser un gran día.

Subida a Peñalara desde Puerto de Cotos tras los mirlos capiblancos.
Subida a Peñalara desde Puerto de Cotos tras los mirlos capiblancos.
Antes de ponernos en marcha pudimos estar un buen rato contemplando algunas aves que estaban en los alrededores del Centro de Visitantes del Parque Nacional de Guadarrama. Un ruidoso grupo de  cornejas negras (Corvus corone), un par de cuervos grandes (Corvus corax) y un bando muy majo de verderones serranos (Carduelis citrinella) nos dio la bienvenida al parque.

Bando de verderón serrano (Carduelis citrinella) comiendo en el borde del camino al amanecer
Bando de verderón serrano (Carduelis citrinella) comiendo en el borde del camino al amanecer.
Corneja negra (Corvus corone) en la entrada al Parque Nacional de Guadarrama
Corneja negra (Corvus corone) en la entrada al Parque Nacional de Guadarrama
Cuervo grande (Corvus corax) en las cercanías del Parking del Puerto de Cotos
Cuervo grande (Corvus corax) en las cercanías del Parking del Puerto de Cotos.
Entre el bando de verderones serranos pudimos descubrir tres ejemplares de jilguero lúgano (Spinus spinus) un par de machos y una hembra. Fue muy agradable encontrarnos con esta especie de distribución invernal en nuestro país.

Jilguero lúgano (Spinus spinus) entre varios verderones serranos en la subida a Peñalara.
Jilguero lúgano (Spinus spinus) entre varios verderones serranos en la subida a Peñalara.
Otras aves comunes en el Puerto de Cotos dejaron constancia de su presencia. El colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) cantando desde primera hora de la mañana, el herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus) rebuscando entre las piñas algo para desayunar, mientras otras aves como carboneros garrapinos (Periparus ater), picos picapinos (Dendrocopos major) y piquituertos comunes (Loxia curvirostra) revolotean de pino en pino alterando la tranquilidad con la que estaba amaneciendo. Las lavanderas blancas (Motacilla alba) y cascadeñas (Motacilla cinerea) decoran los prados que llegan hasta la entrada del Parque Nacional.

Pico picapinos (Dendrocopos major) entre la frondosidad de los árboles que acompañan la subida.
Pico picapinos (Dendrocopos major) entre la frondosidad de los árboles que acompañan la subida.
Piquituerto común (Loxia curvirostra), los colores rojizos y anaranjados nos indican que se trata de un macho.
Piquituerto común (Loxia curvirostra), los colores rojizos y anaranjados nos indican que se trata de un macho. Este pertenecía a un grupo de unos 6-7 individuos, se trata de una especie muy gregaria.
Lavandera blanca (Motacilla alba) correteando juguetona por las praderas de césped
Lavandera blanca (Motacilla alba) correteando juguetona por las praderas de césped.
Durante la subida pudimos ver todas las lagunas que escoltan la subida al Peñalara. La última la de los pájaros marca el camino de subida a la cumbre. Antes de llegar hasta allí pudimos cruzarnos con una enorme cantidad de zorzales charlos (Turdus viscivorus), de colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros) y bisbitas pratenses (Anthus pratensis) recién llegadas del norte y dispuestas a pasar el invierno en nuestro país.

Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) mostrando un plumaje precioso digno de un buen macho.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) mostrando un plumaje precioso digno de un buen macho.
Uno de los muchos bisbitas pratenses (Anthus pratensis) recién aterrizados en el Parque Nacional de Guadarrama.
Uno de los muchos bisbitas pratenses (Anthus pratensis) recién aterrizados en el Parque Nacional de Guadarrama.
Entre tanto zorzal charlo empezamos a ver algún que otro mirlo capiblanco (Turdus torquatus), ¡¡los primeros del año que vemos en Madrid!! Para algunos fue la primera vez y lo supieron disfrutar de lo lindo. Primero vimos un macho, de lejos, con su enorme delantal blanco, después, según seguimos avanzando, encontramos alguna hembra y al final otros dos machos que se dejaron ver y fotografiar perfectamente.

Hembra de mirlo capiblanco (Turdus torquatus).
Hembra de mirlo capiblanco (Turdus torquatus).
Macho de mirlo capiblanco (Turdus torquatus).
Macho de mirlo capiblanco (Turdus torquatus).
Macho de mirlo capiblanco (Turdus toquatus) comiendo los frutos de los enebros.
Macho de mirlo capiblanco (Turdus toquatus) comiendo los frutos de los enebros.
Les encanta atacar a los enebros y otras especies vegetales que dan unos frutos que servirán de combustible a estos mirlos cuando quieran continuar su viaje hacia el sur.

Al llegar a la cumbre nos estaba esperando el guardián de los picos, el fiel acentor alpino (Prunella collaris) y tras él dos de los emblemas del Parque Nacional, el buitre negro (Aegypius monachus) y la cabra montés (Capra pyrenaica).

Acentor alpino (Prunella collaris) al contraluz de Peñalara.
Acentor alpino (Prunella collaris) al contraluz de Peñalara.
Buitre negro (Aegypius monachus) surcando las laderas rocosas del Parque Nacional.
Buitre negro (Aegypius monachus) surcando las laderas rocosas del Parque Nacional.
Buitre negro (Aegypius monachus) surcando los cielos en un bajo vuelo rasante.
Buitre negro (Aegypius monachus) surcando los cielos en un bajo vuelo rasante.
Macho de cabra montés (Capra pyrenaica) cerca de la cima de Peñalara.
Macho de cabra montés (Capra pyrenaica) cerca de la cima de Peñalara.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid.

Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web

También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.
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martes, 24 de octubre de 2017

Sí, hay flamencos en Madrid

Hola a todos de nuevo.

En esta ocasión os muestro algunas aves que vimos en una excursión al Parque Regional del Sureste. El principal objetivo del viaje era ver y fotografiar a varios flamencos que fueron descubiertos por Miguel Ángel el pasado 13 de septiembre y que todavía están acomodados en la laguna.

El flamenco común (Phoenicopterus roseus) vive asociado a amplias superficies de agua, normalmente de humedales costeros, como salinas o marismas, aunque en el interior se le puede encontrar en lagunas endorréicas o complejos lagunares con regímenes temporales de inundación. La característica común de estos lugares es la escasa profundidad y la elevada salinidad del agua.

Antes de ir directamente al lugar en el que se encontraban los flamencos, hicimos un recorrido por la laguna para ver qué tal va la invernada de acuáticas y otras aves. Madrugamos y llagamos a la salida del sol, pero la mañana salió fría y con niebla, dándole algo de magia al lugar que al final del día se vio eclipsado por un resplandeciente sol.

Aspecto del humedal a primera hora de la mañana. La niebla no deja ver nada.
Aspecto del humedal a primera hora de la mañana. La niebla no deja ver nada.
La mayoría de la laguna estaba ocupada por varios ejemplares de zampullín común (Tachybaptus ruficollis) y entre tantos las anátidas iban apareciendo. En primer lugar el gran cuchara común (Anas clypeata) y después la cerceta común (Anas crecca) algo más pequeña.

En primer plano hembra de cuchara común (Anas clypeata). de fondo un macho en eclipse deja ver su popa blanca.
En primer plano hembra de cuchara común (Anas clypeata) de fondo un macho en eclipse deja ver su popa blanca.
Macho de cerceta común (Anas crecca) con sus característicos dibujos faciales, el espejuelo verde y las plumas de la cola amarillas.
Macho de cerceta común (Anas crecca) con sus característicos dibujos faciales, el espejuelo verde y las plumas de la cola amarillas.
Entre tanto y sobrevolando fugazmente llega a la laguna un bando de 6-7 agachadizas. Sus orillas no son muy apropiadas para que estas anden curioseando por ahí por lo que acaban posándose sobre las ramas secas que afloran en la superficie.

Bando de agachadiza común (Gallinago gallinago), en la imagen hay 4, ¿las ves todas?
Bando de agachadiza común (Gallinago gallinago), en la imagen hay 4, ¿las ves todas?
Por supuesto no podían faltar entre el resto de anátidas el porrón europeo (Aythya ferina).

Macho de porrón europeo (Aythya ferina) cerca de la orilla y huyendo tras detectarnos.
Macho de porrón europeo (Aythya ferina) cerca de la orilla y huyendo tras detectarnos.
En las zonas de vegetación más densa, los sonidos y los movimientos son evidentes, a pesar de que en un principio no veíamos a ninguno de sus causantes. Se escuchaba el agudo grito de la gallineta común (Gallinula chloropus), el roncar del calamón común (Phorphyrio phorphyrio) o el quejido del rascón europeo (Rallus aquaticus).

Tras varios gritos, la gallineta común (Gallinula chloropus) por fin se digna a presentarse.
Tras varios gritos, la gallineta común (Gallinula chloropus) por fin se digna a presentarse.
El calamón común (Phorphyrio phorpyrio) saliendo de su escondite y dejando ver sus colores.
El calamón común (Phorphyrio phorpyrio) saliendo de su escondite y dejando ver sus colores.
Rascón europeo (Rallus aquaticus) cambiando de posición y dejándose ver por segundos.
Rascón europeo (Rallus aquaticus) cambiando de posición y dejándose ver por segundos.
El avetorillo común (Ixobrychus minutus) también se esconde sigilosamente entre la vegetación.
El avetorillo común (Ixobrychus minutus) también se esconde sigilosamente entre la vegetación.
Después de un buen rato contemplando la avifauna "fantasma" de esta laguna, ya que no son muchas las veces que se dejan ver, entra en escena la reina de la laguna, la garza real (Ardea cinerea). Vuela directa a su árbol favorito, justo en la rama de siempre, probablemente para controlar su reino o acicalarse las plumas después de una mañana muy húmeda.

Garza real (Ardea cinerea) puntual a su cita, nos acompañó durante un rato hasta que otra garza pasó volando y nuestra compañera quiso volar con ella.
Garza real (Ardea cinerea) puntual a su cita, nos acompañó durante un rato hasta que otra garza pasó volando y nuestra compañera quiso volar con ella.
A pesar de ser una laguna llena de zampullines, anátidas, garzas y otras aves acuáticas, también hay un hueco para las aves más pequeñas, los paseriformes. El primero en llegar es el más hambriento de todos, el alcaudón real (Lanius meridionalis) dando vueltas a ver qué puede atrapar esta mañana para desayunar. Detrás y algo más tímido pero no menos hambriento, hace acto de presencia el mosquitero común (Phylloscopus collybita) que a causa del frío de la mañana tendrá que esperar a que salga el sol horas más tarde para poder hacerse con los deliciosos mosquitos que tanto nos molestan a nosotros.

Alcaudón real (Lanius meridionalis) en atalaya para que ninguna presa potencial pase desapercibida.
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en atalaya para que ninguna presa potencial pase desapercibida.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) de talla "mini" entre las ramas de los tamarices que rodean la laguna.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) de talla "mini" entre las ramas de los tamarices que rodean la laguna.
De repente, se hace el silencio en la laguna y tras varios segundos de incertidumbre aparece el gavilán común (Accipiter nisus) y tras él, otro más, dos máquinas de cazar aves, mejor pasar desapercibido pensará el mosquitero.

Gavilán común (Accipiter nisus) esperando a su compañero para abandonar a laguna e irse a cazar a otro lado.
Gavilán común (Accipiter nisus) esperando a su compañero para abandonar a laguna e irse a cazar a otro lado.
Mirando hacia el río Jarama, algunas anátidas han preferido la tranquilidad de su cauce para pasar la mañana, es el caso de varios machos y hembras de ánade azulón (Anas platyrhynchos).

Macho abajo, hembra arriba de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en una de las isletas que genera el río.
Macho abajo, hembra arriba de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en una de las isletas que genera el río.
Algo más discretos y de vuelta a la laguna, pudimos ver a dos aves que no se ven con frecuencia y que siempre se disfruta observándolas. Una es el andarríos chico (Actitis hypoleucos) que con su continuo movimiento de cola, más un tic que un hábito o su correteo por la orilla, pueden distraer a cualquiera. Más metido en la sombra y precedido por un chillido agudo, el señor martín de oficio pescador se posa en su rama favorita, en la atalaya desde la que habitualmente captura fundamentalmente peces y otros vertebrados acuáticos.

Macho abajo, hembra arriba de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en una de las isletas que genera el río.
Andarríos chico (Actitis hypoleucos) en la orilla de la laguna, aunque más que una laguna parece un talud.
Desde lejos pudimos ver los preciosos azules metalizados de este martín pescador común (Alcedo atthis).
Desde lejos pudimos ver los preciosos azules metalizados de este martín pescador común (Alcedo atthis).
Finalmente, después de más de una hora de búsqueda y prospección, logramos dar con los famosos flamencos. El primer contacto fue en vuelo, ese vuelo característico con patas y cuello completamente estirado y unas largas alas, que más que un aves parece una cruz voladora. Fueron dos los que pasaron por encima de nuestras cabezas, y más adelante había otro. Uno más relajado disfrutando de los primero rayos de sol que se abrían paso entre las densas nubes mañaneras.

Flamenco común (Phoenicopterus roseus) sobrevolando la laguna en Madrid. Su plumaje delata su edad, se trata de un inmaduro que ya comienza a fijar los carotenoides en sus plumas que empiezan a tener tonos rosados.
Flamenco común (Phoenicopterus roseus) sobrevolando la laguna en Madrid. Su plumaje delata su edad, se trata de un inmaduro que ya comienza a fijar los carotenoides en sus plumas que empiezan a tener tonos rosados.
Flamenco común (Phoenicopterus roseus) descansando en la laguna, que tiene una profundidad media, pues las patas del flamenco quedan sumergidas solo hasta la mitad.
Flamenco común (Phoenicopterus roseus) descansando en la laguna, que tiene una profundidad media, pues las patas del flamenco quedan sumergidas solo hasta la mitad.
La presencia de estos flamencos seguramente se deba a movimientos dispersivos, algo habitual tras la época de cría en las colonias habituales de la Península. Eso explicaría por qué estos flamencos son inmaduros, son ellos los que viajan en busca de nuevos lugares de alimentación o cría. Esperemos que esta laguna cumpla las necesidades alimenticias de los flamencos y decidan quedarse durante un tiempo, aunque parece improbable.

El que sí se quedará después del invierno es el pájaro moscón (Remiz pendulinus) que le pudimos ver en los habituales banditos invernales, trepando por las plumas del carrizo para comerse los ácaros y otros bichos que se quedan sujetos a la vegetación.

Pájaro moscón (Remiz pendulinus) trepando por el tallo del carrizo.
Pájaro moscón (Remiz pendulinus) trepando por el tallo del carrizo.
Siguiendo a los pájaros moscones alcanzamos la otra parte de la laguna, algo más tranquila donde más aves acuáticas salen a recibirnos. En primer lugar un bando de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) que parecían llevar prisa por la rapidez con la que pasaron por encima de nosotros. También pudimos ver varias fochas comunes (Fulica atra) y algún que otro ánade friso (Anas strepera).

Bando en vuelo de cormorán grande (Phalacrocorax carbo), probablemente volarán hacia el río, donde les gusta ponerse a descansar y secar sus plumas mediante baños de sol.
Bando en vuelo de cormorán grande (Phalacrocorax carbo), probablemente volarán hacia el río, donde les gusta ponerse a descansar y secar sus plumas mediante baños de sol.
Tres ejemplares de focha común (Fulica atra) en una pequeña isla acicalando su plumaje una vez ha salido el sol.
Tres ejemplares de focha común (Fulica atra) en una pequeña isla acicalando su plumaje una vez ha salido el sol.
Macho de ánade friso (Anas strepera) en la laguna.
Macho de ánade friso (Anas strepera) en la laguna.
Durante nuestra visita a la laguna conseguimos ver las dos especies de golondrina que tenemos en España, la golondrina común (Hirundo rustica) y la golondrina dáurica (Cecropis daurica), algo bastante extraño, por las fechas y por las temperaturas del día. Seguramente se trate de ejemplares muy tardías pues la gran mayoría de ellas partieron hacia África hace bastante tiempo ya.

Golondrina común (Hirundo rustica) a finales de octubre en Madrid.
Golondrina común (Hirundo rustica) a finales de octubre en Madrid.
Golondrina dáurica (Cecropis daurica) a finales de octubre en Madrid.
Golondrina dáurica (Cecropis daurica) a finales de octubre en Madrid.
Por último y ya volviendo hacia el aparcamiento y charlando sobre el éxito de la jornada pudimos disfrutar de otras dos especies, la cigüeña blanca (Ciconia ciconia). Los bandos de dispersión que se pueden ver en los campos de cultivo del entorno de la laguna, proceden de países como Alemania u Holanda. La otra especie que nos dejó disfrutar con su presencia fue el gorrión moruno (Passer hispaniolensis), concretamente un bando de unos 100-150 individuos entre machos y hembras, que chillaban mientras se ponían las botas en los arbustos que hay en el borde del camino.

Bando de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) colocado de forma curiosa sobre uno de los riegos.
Bando de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) colocado de forma curiosa sobre uno de los riegos.
Bando de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) machos y hembras juntos en este bando y entre escaramujos.
Bando de gorrión moruno (Passer hispaniolensis) machos y hembras juntos en este bando y entre escaramujos.
Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web. También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid. Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

martes, 17 de octubre de 2017

Santillana y Pedrezuela, embalses para ver aves

La semana pasada después de mucho tiempo sin pasarnos por el Parque Regional de la Cuenca Alta de Manzanares, decidimos acercarnos a pasar el día en el entorno de dos embalses únicos, Santillana y Pedrezuela. Para nuestra sorpresa y a pesar de las altas temperaturas de estos días, a primera hora de la mañana pasamos bastante frío.

La naturaleza en este entorno vive a otro ritmo. Mientras algunos árboles empiezan a amarillear sus trajes otoñales, otros dejan caer delicadamente sus hojas que, hace meses, daban otro aspecto al bosque. Los rosales, los majuelos, los saúcos y otras especies vegetales comienzan a adornarse de frutos rojos, anaranjados e incluso morados que atraerán a unos hambrientos viajeros venidos del viejo continente, las aves migratorias.

Nuestra primera parada, el Embalse de Pedrezuela, también llamado de Guadalix pues represa a dicho río o El Vellón, aunque se desconoce la procedencia de este último.

Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.

La carretera que lleva hasta él tiene un buen apartadero (1) donde poder dejar el coche para o bien caminar siguiendo el camino que bordea al embalse o bien plantar el trípode, sacar los prismáticos y comenzar a disfrutar de su belleza otoñal e invernal. Desde este punto son muchas las acuáticas que se pueden divisar. Por estas fechas se ve alguna cerceta común (Anas crecca) aunque llegarán muchas más, acompañando se puede ver focha común (Fulica atra), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y ánade friso (Anas strepera).

Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.
Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.

Con suerte y si se mantiene el silencio, a pesar de la cercanía de la carretera, se puede escuchar el psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula), recién llegado del norte de Europa, el tsi-tsi-tsi de el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el carbonero común (Parus major) con su mítico chi chi-pan o el verderón común (Chloris chloris) con su difícilmente reconocible tit-it-it-it.

Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.

Una vez hubimos explotado todo el tesoro que tenía que ofrecernos este pequeño rincón del embalse, partimos al siguiente punto de observación, la Ermita de Guadalix de la Sierra (2). Desde allí sale una pequeña pista de tierra (3) donde a un lado podemos continuar destapando la riqueza del embalse con bandos de gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), alguna agachadiza común (Gallinago gallinago) picoteando la orilla o grupitos de somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Al otro lado del camino el mosquitero común (Phylloscopus collybita), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el mirlo común (Turdus merula), algún zorzal común (Turdus philomelos) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) puede salir a nuestro paso haciendo más agradable un camino que con la salida del sol comienza a hacernos sudar.

Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.

El consejo: al final de la pista, antes de una valla que corta el paso, la anchura del río comienza a estrecharse, normalmente hay bandos de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) pero si sigues un poco más y estás atento al pasillo de agua, tendrás la oportunidad de ver bien al martín pescador común (Alcedo atthis).

Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.

Después de ver hasta 40 especies diferentes en apenas unas horas, nos fuimos hasta el Embalse de Santillana, junto a Manzanares El Real. Aquí existen varios puntos de observación recomendados. En el Desacansadero del Espinarejo (1), donde se puede dejar el coche, existe un pequeño puente que atraviesa el río. Si el embalse está con agua, los cormoranes y las anátidas de Pedrezuela también se podrán observar en Santillana, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) también, aunque ahora una compañera algo más grande se puede diferenciar entre la multitud, la gaviota sombría (Larus fuscus). Todos estos personajes te entenderán durante unos minutos. Si por el contrario el nivel del agua es relativamente bajo, comenzarán a aparecer extensas praderas, en ocasiones verdes,  que suele aprovechar el ganado para pastar.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.

En dichas praderas y moviéndose ágilmente entre las fuertes patas del ganado se puede ver lavandera blanca (Motacilla alba), estorninos negro (Sturnus unicolor) y pinto (Sturnus vulgaris) e incluso bisbita alpino (Anthus spinoletta), todos ellos persiguen insistentemente a las vacas y los bueyes que van levantando según avanzan por el pasto, los insectos y otros invertebrados que se comen estas aves.

Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.
Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.

Cuando pensamos que este puente no podía dar más de si, avanzamos por la pista que sale del parking (2), desde allí pudimos ver mejor la zona del embalse y el encinar que colinda con la orilla donde bandos de rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) salen a lucir su azulado plumaje tras una ruidosa entrada en escena.

Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.

El consejo: Para finalizar la jornada nos acercamos hasta el lado opuesto del embalse (3). Allí los bajos niveles de agua, dejan ver un pequeño camino asfaltado que suele ser el cazadero de cigüeña blanca (Ciconia ciconia), garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta).

Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.
Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
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